Triste banquete ateniense

Triste banquete ateniense.

 

El regocijo de la desmesura

en los baños invocan los amigos,

el vino que caldea el alma impura

tras un festín de almendras, miel e higos.

 

Mas el éxtasis de la piel desnuda

en la bacanal no borra la tragedia,

ni la terca fatalidad tozuda

del coro extático que les asedia.

 

Luego calientes en la sombra callan

de la piedra y el barro… Muchos lloran

y deliran. Los vómitos estallan

en pos del triste olvido que deploran.

 

Mañana evocarán la tarde aquella

de la cicuta y de la muerte bella.

 

Marcos Santos Gómez