Al Peñón de Gibraltar


Al Peñón de Gibraltar

 

Un protohombre te arañó en el suelo

de la capilla de piedra mojada,

donde el fenicio su oración cansada

dejó y un noble egipcio su alto duelo.

 

Cuando te miro cubres como un velo

la verdad que proteges horadada,

pues, aunque cerca, está tan alejada

que al tiempo eres reposo y desconsuelo.

 

Murieron griegos, árabes, romanos,

como ya polvo son aquellas manos

que marcaron tu roca desolladas.

 

Ni siquiera el ángel de la historia

podrá salvar airosa la memoria

de España y de Inglaterra desarmadas.

 

Marcos Santos Gómez

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