El café


El café

 

Pues abrirse en canal es bien sencillo

yo me tomo mi taza de café;

entonces lo que quiero no lo sé:

si pasar del dorado al amarillo.

 

En eclipse perpetuo sólo brillo

si mantengo mi macilenta fe

en que ostento impávido el caché

que de la madre obtiene su chiquillo.

 

Es tarea rutinaria y redundante

este rimar continuo tan profuso

montando mi querido Rocinante.

 

En este tiempo ávido y confuso

soy el nocturno lobo más aullante

que por perro se torna el más iluso.

 

Marcos Santos Gómez

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