La tormenta


La tormenta

En muda persistencia el sol opone,
al ojo que mastica la tormenta,
su tenue evocación, cuando se ausenta
en la llovizna que lo descompone.

Rudo caudal de vientos y agua negra
el día exilia, borra y desfigura,
llueve una sombra en cuya desmesura
la tierra como el mar se desintegra.

Es entonces del astro la memoria
su luz, que brilla más porque no llega
y cuando ya no habita la jornada.

Con invisible afán, presencia y gloria
afirma el esplendor que se le niega,
su muerta luz, su gaseosa nada.

Anuncios