Al teniente Colombo

Al teniente Colombo.

El problema se libra en una guerra
de bien trazado plan y detective;
la causa del afán perverso exhibe
su cálculo que tizna y que destierra.

La batalla sucede entre dos luces,
secretas de ironía y de mentira,
mas la razón a la verdad admira
y vencen los mendigos y lascruces.

Colombo es ave de torcido vuelo,
quebrado con un ojo solitario;
tozudo y feo, es Sócrates y el velo.

El claro mito llega estrafalario,
con sorna, gabardina, puro y celo
de un ángel que es un terco funcionario.

A un replicante (Blade runner)

A un replicante (Blade runner)

La sustancia en el tiempo se cuartea
y se torna ruina alucinada,
la fábrica es el centro y la explanada
de un terco élan que muere y que guerrea.

¿Qué pesa el ingeniero en la balanza
del barro y del aliento? ¿Qué magia
de la carne que a lenta carne plagia?
¿Qué artefacto desmonta la esperanza?

El derrotado lodo es la conciencia
del mundo amenazado por el mundo,
final en su monótona inocencia.

Autómata sin luna, Adán rotundo,
mecanismo que hereda la violencia
de un verbo rebajado e infecundo.