Aquiles

Aquiles

 

En el motín del brindis entusiasta

como guerra que ebriamente mora,

alba perdura la remota aurora

que reverbera procelosa y vasta.

 

En otro bronce épica se engasta

esta mañana que amanece ahora;

nuestra cólera a la primera añora,

sólo la cólera de Aquiles basta.

 

Sonámbulos nos prende con su arenga

un viejo son de bélicos bajeles

y todos saben bien lo que se venga.

 

El agravio que rumian los papeles

no hay jornada que ya no lo contenga,

los días a los días son infieles.

 

Marcos Santos Gómez

Arrabal de Granada

Arrabal de Granada

 

Vive Granada sin estar en ella,

como sombra de sí y de su lema,

a espaldas de su Alhambra, que la quema

lejos y ausente, soberana y bella.

 

En esta no Granada que se estrella

en el seco arrabal de  hastío y flema,

Granada es sin Granada y sin su tema;

es la diosa evocada por la huella.

 

La calle es una desolada recta

que acechan mancillados los Osuna

como una esfinge muda y circunspecta.

 

Ronda los mustios bloques una tuna

que perdida y procaz declama abyecta

para todas las almas y ninguna.

 

Marcos Santos Gómez